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Navidad en la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, Valencia |
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Un inesperado viaje que llegó a las puertas de la madurez, llenando de nueva sensaciones mi vida.
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Navidad en la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, Valencia |
Este viaje de vida sigue su camino con nuevos pasos. No soy el mismo que lo inició hace prácticamente diez años, he cambiado. Como bien dijo un compañero de camino, me siento más libre.
Él decía que mis palabras son más osadas, más atrevidas. Yo añadiría que me siento menos oprimido, que voy perdiendo el miedo a perder lo que tengo si con ello encuentro mi verdadero yo. Ignoro cual va a ser el destino de este viaje que emprendí hace catorce años, pero en estos momentos no me arrepiento para nada de haberlo iniciado. Por momentos ha sido una dura travesía envuelta en el desánimo y la desazón, en otros una delicia en la que he tocado el cielo. Siempre haciéndome crecer como ser humano.
Hoy quiero seguir avanzando, está vez con cambios estéticos más acordes con mi forma de percibir lo que me rodea. Espero que os guste.
El viaje sigue. El azar trae nuevos viajeros, los amigos siguen el viaje, todos vivimos nuestro yo de la mejor manera posible, sin olvidar que la belleza de nuestra vida está en nuestro corazón.
Tienes que vivir la vida como si ya estuvieras donde quieres estar. No te quedes en la oscilación. ¡Vive!
Acabo de leer una frase en una publicidad que me ha hecho detenerme, no por la veracidad que subsiste en ella, sino por lo complicado que resulta alcanzarla.
Tenemos que estar bien dejando la vida que estamos viviendo para vivir la vida que soñamos vivir.
Ya me gustaría estar bien para dejar la vida que estoy viviendo por cuestiones sociales y vivir la que anida mayoritariamente en mis sueños, y de vez en cuando se hace real. No penséis solo en atracciones, ganas, pasiones y sentimientos, ya que no me refiero a dejar a mi mujer y lanzarme inmediatamente a los brazos de un hombre. No es mi caso, la amo profundamente.
Necesito ser libre, caminar por el mundo sin paradas, aprendiendo de todo y de nada, dejándome llevar por las sensaciones que me ofrece la tierra, sus gentes y las emociones que se generan. No hace falta recorrer el mundo, basta con salir a la calle sin pesadas mochilas que nos hacen vivir la vida no deseada, la que otros han trazado para nosotros.
Ese es mi reto, vivir mi vida, aunque sea complicado y difícil.
Mis manos encienden hoy una vela en memoria de aquellos a quien amo y ya no están aquí.
Por siempre en mi alma, para siempre en mi corazón.
Ayer fue el día de todos los santos, hoy el de difuntos.
Ando estos días con la tristeza que impregna el que sean más cortos, carentes del acariciante sol y en cambio llenos de la soledad de mi mundo interior.
Sigo buscando un camino que se hace áspero e insociable. Solo apetece recluirse en casa y dejar que los minutos pasen entre vanas somnolencias.
Entre tanto cansancio emocional he abierto hace unos minutos Instagram con desgana y lo primero que me encuentro son estas palabras:
La tragedia en la vida no consiste en no alcanzar tus metas.
La tragedia en la vida es no tener metas que alcanzar
Parece escrita para mi. Desde hace un par de meses hay un vacío tan grande en mi alma que apenas encuentro ganas de caminar. Solo una pequeña luz me alienta a seguir tambaleante, vacilante, inseguro, pero con esperanza.
Uno de octubre de sol y piedras rotas. Donde el tiempo no llega a ser andanza,
ni maravilla,
ni milagro de un sueño.
Anhelo tanto tu cuerpo que el uno no es día, solo deseo.
Cuando llega el otoño y la noche acelera su ritmo, mi corazón se encoge buscando la soledad de mi ser.
Es el momento de refugiarme en mis entrañas, en mi yo, de no sentirme ser un objeto de la sociedad. Es el momento de soplar en la presencia de mi vacío. Hundo la cabeza entre mis piernas preguntándome cuál es la razón por la que un día decidí venir a este mundo, y aunque a veces parece que la he encontrado, estoy seguro que no es así.
Puede que sea el momento de romper con todo y volar, dejar de ser el hombre que vive aprisionado en sensaciones deseadas para conocer la realidad de mi existencia. No quiero seguir repitiendo errores del pasado.
Esta tarde cierro los ojos y me dejo llevar por la existencia. Aún queda camino por recorrer hasta encontrar le verdad.
Se acaba el verano del 22. Un verano de reencuentros, reuniones, abrazos y saludos intermitentes. Aún hay gente a la que le cuesta dar un beso, estrechar una mano o simplemente esbozar una sonrisa.
Para mi ha sido un verano de mucho trabajo, dormir poco y anhelos de mar. A pesar de todo pude escaparme a su lado un par de días, dejando el bañador sobre la arena para disfrutar de la naturaleza en toda su intensidad.
Dicen que nos esperan unos meses duros, de encarecimiento de la vida, revueltas y quien sabe qué. Mis deseos son todo lo contrario, para que nos llenemos de alegría y renacimiento, de paz y mucho amor.
Mientras pueda estaré por aquí compartiendo nuestra esencia, nuestra dualidad de hombre. Siempre dejando el bañador sobre la arena de la playa.
En cambio, es el mejor momento para amarnos, enardecidos por cuerpos livianos de ropa o amantes que se pasean desnudos excitando nuestros deseos.
Busca el agua para gozar, para amarse bajo el agua en el mar, el río, la piscina o bendecidos por la fría agua que resbala por nuestros cuerpos sin enfriar las ganas del otro.
Calor, mucho calor. En España estamos sufriendo una tremenda ola de calor, inusual en el mes de junio, más propia de los últimos días de julio y primeros de agosto, que es cuando el calor más aprieta por estas latitudes.
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Getty Images/iStockphoto |
Aunque parezca extraño no me quejo, ya que para mí el calor es sinónimo de desnudez, fiestas populares, playa, senderismo nudista, piscina, pozas de ríos o cenitas a la fresca donde es todo un placer reencontrarse con los amigos.
Así que tras pasar la Covid, voy a aprovechar al máximo, que la vida es ahora. Toca disfrutar de días calientes y anhelos emergentes.
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Cogiendo calor en la playa |
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Me encanta pasear en verano sin ropa |
Estas últimas semanas algunos de vosotros habéis dejado opiniones al respecto de si un hombre casado es el complemento perfecto para otro hombre casado en las dos entradas que he escrito en este blog. Veo que es un tema que preocupa y ocupa, y reconozco que me inquieta que después de la segunda entrada y de los comentarios que dejasteis algunos, sigáis diciendo que sí es el complemento ideal.
Mi experiencia y la de algunos amigos viajeros me reafirma en que no es esencial. Lo más importante es encontrar a un hombre con el que surja complicidad, al menos afecto, que no quiero decir amor, confianza, naturalidad, camaradería... y otros complementos que nos hacen sentirnos bien.
Los casados pensamos que encontrar a otro hombre casado nos dará esa estabilidad y seguridad tan anhelada. Como ya os dije en la otra entrada, yo caí también en ese error. Ahora puedo deciros que conozco a hombres abiertamente gays que son más leales y cómplices que un casado. Y conozco casados que son extremadamente promiscuos, explotan, acosan y hacen daño a otros.
Hace unos meses recibí la llamada de un amigo de este blog. Quería hablar conmigo para contarme lo que le había pasado. Cuando le conocí pensé que era un ideal de hombre, cierto que lo es. Guapo, alto, y lo mejor, muy buena gente. Para los que les ponga la profesión, diré que estaba bien situado en su trabajo. Aún pienso por qué no me fui con él aquella tarde en la que estuvimos juntos en el centro comercial. Pero, llegó la pandemia y no volví a saber nada de él, hasta que llamó de nuevo a finales de febrero. Quedamos en una cafetería muy recogida, y me estremeció su historia, hasta el punto que se me hizo un nudo en la garganta.
Conoció a un abogado casado, atractivo, muy sociable, simpático y se encandilo de él. Sin saberlo había caído en una ratonera. Al principio todo fue bien, más que bien. Se sentía pleno y feliz, aquel hombre le correspondía en afecto. Hasta que su amante fue dominándolo, consiguiendo que hiciese todo lo que quisiera, convirtiéndole en un trapo, dependía totalmente de sus deseos.
En aquella solitaria cafetería me dijo que se sintió acosado, incluso reconoció que había sufrido abuso sexual por parte de su amante. Afortunadamente supo parar y buscar ayuda. Todos creyeron que su situación se debía a la pandemia, pero solo él conocía la verdad.
En la actualidad está recuperándose con paciencia y mucho trabajo. Como comprenderéis no voy a entrar en detalles porque es su historia, no la mía. Solo puedo añadir que me dolió escucharlo, pero que estoy a su lado por si me necesita.
Amigos, no hay que tener miedo, dejaros llevar y atraer a vuestra vida a hombres maravillosos, los hay. Conozco a unos cuantos que son un encanto, que saben llevar su vida con respeto al otro, sin agobios y si mucha comprensión. Encontrarlo está más en vuestro estado emocional, que en el azar.
Recordad que lo primordial es ser buena gente, el estado social no importa, y menos la identidad de género. Y si surge el amor entre vosotros, no tengas miedo, cógele de la mano y vive, que estoy seguro que sabréis tomar la decisión más conveniente.
"La vida era para mí un caballo a cuyos movimientos nos plegamos, pero solo después de haberlo adiestrado"
MEMORIAS DE ADRIANO.- Marguerite Yourcenar
No ha sido un sueño, ni una ilusión. Se ha dado la magia de la vida y el paraíso me ha hecho feliz. Libre para sentir, para ser, para amar, para creer en mí.
No dejes pasar los bellos momentos, saboréalos desde el corazón con toda la paz que nace del alma. Hoy lo he hecho abriendo de nuevo los brazos a la vida. ¡Quiérete!
Aparcando, llego un coche del que se apearon dos chicas con dos enormes perros de color claro. Caminaron hasta la orilla en la que yacían restos traídos por el temporal. Ramas, plásticos y redes parecían despojos sobre la arena que había que sortear. Al poco les seguí para caminar bordeando el mar con ganas de meditar en conciencia, esto es, caminando con el pensamiento desprendido.
Imposible hacerlo. Demasiados versos sueltos hacían que mis ojos no parasen de mirar. Un hombre corría totalmente desnudo hacía nosotros. Me rebaso con un cruce de miradas. Su cuerpo depilado solo dejaba entrever un recortado, en cuadricula, vello del pubis. Poco más allá, otro hombre con mechas, caminaba también desnudo apenas cubriéndose con una toalla que pendía de sus hombros Un tercero vestido de negro los miraba y me miraba como buscando un encuentro fácil y rápido. Al no encontrarlo giró sobre si mismo dirigiéndose al aparcamiento. Seguí caminando, está vez con armonía en lo que andaba buscando, paz interior.
Más allá di la vuelta, desandando mis pasos hasta tropezarme de nuevo con todos los personajes, las chicas y los perros, el hombre desnudo que corría por la playa, el que apenas se tapaba con una toalla de color turquesa. Y otro que con la ropa en la mano deambulaba exhibiendo su cuerpo desnudo a los deseos más carnales
Detuve mis pasos, y mirando el mar, me tomé mi tiempo. Le hablé de felicidad, de sensaciones, colores y de los mundos que se abren en mis carnes. Tras unos minutos de sosiego era la hora de volver a casa, acercándome hasta el coche.
Allí, un hombre bajaba de su coche adentrándose entre los matorrales, le vi desnudarse en un corto segundo. Otro llegaba y se adentraba por el mismo sendero. Al encontrarse, el primero caminó desnudo seguido por el segundo buscando lugares más protegidos de las miradas de la playa.
Al subir al coche otro hombre se adentraba por senderos que conducían al bosque cerrado. Miré mi reloj y vi que eran pasadas las siete de la tarde. Comprendí que era la hora de encuentros sin palabras, donde las bocas se llenan de carne que sacie los desatados apetitos.
Nada importaba, solo que mi visita de la mañana a mi amigo alquimista y la de la tarde a mi amigo el mar dejó felicidad en mi viajera alma.
Hoy es uno de esos días en los que digo a todo ¡NO! Sin duda ayuda el día gris, las nubes que tapan las montañas, el viento que mueve las ramas de los árboles, y el agua…
Tumbado en la cama oigo como la lluvia golpea el tejado, el cristal de la ventana, esparciendo su humedad por toda la casa, hasta mi cabeza parece quedarse sin sentido.
En Valencia, cuando llueve la humedad del mar se engrandece con la que viene del cielo, produciendo una cierta sensación de estar mojado. No hace frio, pero la calefacción está puesta para secar la casa y mi infiltrado cuerpo.
No me mires hoy que no hay ganas de nada, ni tu aliento en mi nuca podrá revestirme de placer. Déjame soñoliento sobre la cama para que el calor de la leña me cubra como un beso.
Sigue la noche con claridades de un día que es un No a todo.
"El juego misterioso que va del amor a un cuerpo al amor de una persona me ha parecido lo bastante bello como para consagrarle parte de mi vida"
Memorias de Adriano.- Marguerite Yourcenar
No sé si os pasa también a vosotros, me encanta el horario de verano que se aplicó de nuevo en España el sábado. Apetece salir y nutrirse d...