La luz entra con timidez por la ventana y se posa sobre ellos como un secreto compartido. Los brazos entrelazan sus cuerpos sin búsqueda, como si ya no hubiera nada que temer.
El tiempo parece haberse rendido ante ese instante en el que una respiración acompasa a la otra, donde el peso no invade y la mano conoce, sin dudar, el lugar exacto donde quedarse. En ese silencio habita algo profundo, una intimidad que no exige promesas ni explicaciones, solo la certeza de estar ahí, juntos, mientras el mundo continúa afuera, ajeno y distante.
Los labios, al encontrarse, sellan sin palabras la expresión más simple y verdadera de su amor.
Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará
Nada mas placentero que fundirse en un beso y que luego se transforma en caricias y líbido recorriendo el cuerpo despertando todo lo que esté dormido y dejar que pase lo que esos dos amantes estén dispuestos a disfrutar... Un beso y un abrazo
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