Hay imágenes que no buscan explicar, sino acompañar. Esta es una de ellas.
Un cuerpo casi desnudo, abierto al mundo, sostenido en el equilibrio exacto entre la carne y el vuelo. No hay gesto de pudor. El sexo no se oculta, no se niega, no se disfraza de culpa. Está ahí como raíz y como impulso, como origen de la fuerza que sostiene las alas.
Unas alas que no envuelven, se despliegan. Como si recordaran que proteger no siempre es cerrar puertas, sino ofrecer refugio sin dejar de mirar de frente. Que la verdadera defensa nace cuando dejamos de huir.
Para quienes hemos vivido parte del deseo en silencio, esta imagen resuena de otra forma. Porque el viaje bisexual no siempre es tránsito visible; muchas veces es equilibrio interno, tensión sostenida, identidad vivida hacia dentro. Amar con más de una forma mientras el mundo pide definiciones simples exige alas abiertas y un cuerpo firme.
Este ángel protege con su presencia, con sus alas abiertas, que no juzgan pero tampoco esconden. Como un guardián íntimo del deseo que no se nombra, pero tampoco se renuncia.
...............................................................
Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por compartir este viaje