viernes, 13 de septiembre de 2013

Me gusta ser varón


Me gusta ser varón. Me encanta comportarme como un hombre, vestir con pantalones, ponerme una americana o llevar en la muñeca solamente un reloj. Me encanta ir de cañas con mis amigos, seguir con una cena solo de hombres y acabar tomando copas hasta animar con nuestras risas la noche. Me encanta ir a peluquerías de hombres donde se habla de lo mundano mientras te afeitan y cortan el pelo.


Me gusta ser el que conduzca en casa cuando vamos juntos, hacer las tareas de bricolage y cargar con las cosas más pesadas. Me gusta abrazar a mi mujer, caminar cogidos de la mano compartiendo todos nuestros deseos. Me gusta compartir con ella mi vida, abrir mi memoria cargada de gratos recuerdos para arrullar con ellos nuestro esperanzador futuro.

Me fascina tener un pene al que mimar en momentos de soledad, coquetear con mis testículos y acariciar mi pecho hasta erizar el vello que lo cubre. Me fascina el aroma de una mujer, besar su piel, mordisquear unos turgentes pechos, recorrer con mi lengua su lóbulo hasta mecerse en sus suaves labios. Me fascina perderme en su sonrisa vertical y hundirme en sus humedades con pasión y ganas hasta que me moje de placer.

Me gusta ser varón, y que también me encante, fascine, seduzca, el abrazo de otro hombre. 


------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente


viernes, 6 de septiembre de 2013

Sentimientos apresados


En ocasiones las circunstancias que envuelven nuestra vida nos llevan a tocar fondo. Pueden pasar días y días llenos de angustia y zozobra viendo cómo se derrumba todo lo que nos rodea. Aunque difícil, no deben faltarnos las fuerzas para pedir ayuda, para que podamos encontrar ese momento en el que uno siente como una fuerza interior que le lleva a profundizar en todo aquello que le pasa, buscando soluciones que le hagan respirar de nuevo abiertamente.


Sí, son momentos tan dolorosos, que cuesta, pero tal vez deba producirse un desgarro grande y punzante para que renazcamos libres, poderosos, firmes, alegres y felices. El proceso no es corto, ni fácil, pero se puede.




Desde nuestra bisexualidad vivimos rodeados de demasiados silencios y soledades, de profundas interiorizaciones que a veces nos hacen daño. Y se hace preciso la palabra, el abrazo de un amigo que te comprenda y este a tu lado.


Imagino que os preguntareis el porqué de esta dura reflexión. Solo hay un motivo que lamentablemente se da más de lo que quisiéramos, un motivo que ha dejado tristeza en mi corazón por un amigo del blog que está pasando un mal momento. Su fuerza está en su interior. Lucha por encontrarla interiorizando profundamente, buscando la razón que le haga salir y ser plenamente feliz.


Para un hombre, una mujer casados, cuando los sentimientos se cruzan duelen tanto que se convierten en un suplicio hasta parecer que están apresados en nuestro corazón.



Mucha fuerza amigo. Estamos a tu lado para que puedas encontrar la expansión de tu alma. Haznos un favor, no te vengas más abajo, sea la respuesta que sea ¡lucha por tu felicidad!


------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente

jueves, 5 de septiembre de 2013

Aún queda verano para gozar


Aún queda verano para gozar, para sucumbir a tu abierta invitación de nadar juntos.


Fue al principio de la estación cuando me propusiste nadar en tu piscina para refrescar nuestros cuerpos. Como sabes que siempre que puedo me baño desnudo, añadiste que era la mejor manera de hacerlo para que el chorro de agua que la nutre nos diera mutuo placer.











Aún me sigo preguntando porque rechace tu deseada invitación. Tal vez porque nuestras bocas hubiesen mojado nuestro interior, porque nuestras manos hubiesen recorrido con ansía la piel del otro, porque hubiesen sido nuestros propios chorros los que nos hubiesen dado el máximo placer. 


Aún me sigo preguntando si el verano me traerá de nuevo tu invitación.



------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente


MANOS ENTRELAZADAS

Hay momentos en los que la intimidad alcanza un lugar al que el sexo nunca puede llegar. Momentos en los que no hace falta desear el cuerpo ...