lunes, 8 de julio de 2013

Juegos en el agua


Estos días es un placer para los sentidos gozar del verano. El calorcillo propio nos acompaña para liberar nuestras mentes de constreñidos tabúes. Sin duda, acompaña la mirada y el deseo. Miradas, deseos, ganas, que se disfrutan mejor en apartados lagos y solitarias playas donde la libertad se desata para jugar con el agua sintiendo la piel del otro.

Pocas veces son las que he podido deleitarme así, ya que casi siempre voy solo a las playas nudistas, pero cuando he mojado mi piel con el agua y los sentidos de otra persona, el goce es grande. No penséis que me refiero solo a que haya sexo.

Para mí es muy importante la complicidad de dos cuerpos desnudos. Esos instantes en que haya un tímido roce, o una mano que busca una caricia, o una risa que se abre en alegre estremecimiento. Esos instantes en que somos rociados con la fría agua lanzada por la palma de un amigo a la que sigue toda la presión de su cuerpo para derrocarnos en el agua. Esos instantes en que un sentido abrazo te hace sentir toda la fuerza de la masculinidad, buscando unos labios que saben a agua y sal. Esos instantes en que nuestros sexos se rozan, acarician, coquetean sin predisposición alguna. Esos instantes son mágicos. Están llenos de vida. 


Juegos de agua en los que piel con piel sentimos la cercanía, la entrega del otro, o de los otros, con el único fin de hacernos felices, de ser felices. 





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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente


lunes, 1 de julio de 2013

Amar sin mentiras



No quiero mentir

Que difícil se nos hace a los bisexuales casados amar sin mentiras, vivir sin mentiras. 


Quieres a tu esposa, la amas con pasión, locura, ardor…. pero le mientes porque crees que para ser feliz has de buscar en otra piel lo que sin duda ella no puede darte. Llenas entonces tu vida de mentiras en casa, en el trabajo, con los amigos, la familia, el lugar en el que habitas. Mentiras llenas de duros silencios. Silenciosas mentiras que me esclavizan. Silencios no compartidos con el entorno que me hacen daño. Entonces pido perdón en silencio y, una y otra vez, te dices que tanto daño ha de acabar. 

Pasan los días, las semanas, los meses y vuelves a buscar esa otra piel que te llena de hombría. Las mentiras siguen en ti para vivir sin romper con todo aquello que deseamos. Amar a nuestra mujer con el silencio de otra piel. ¡Difícil!, no imposible.

Esta mañana de forma casual he encontrado esta sentida canción de Marc Anthony en la red, Amar sin mentiras. No he podido dejar de sentirme identificado con ella:

Aquí me ven
Tratando de dejar atrás
Las malas cosas del pasado
Limpiándome toda la piel...

Así me encuentro en estos tiempos, limpiándome la piel de otra piel, tratando de dejar atrás aquellos estremecimientos que en momentos creo que me hacen daño:

Aquí me ven
Es hora de recuperar
Lo que dejé por olvidado...

Llegó todo con tanta fuerza, rapidez y retraso en el tiempo. Costó tanto asimilarlo que casi me olvido de que tenía una vida que me hacía feliz.  Hasta que un día fui consciente de que podía perder lo más importante, mi amor.


Como dice la canción, aquí me ven, tratando de vivir mi vida sin mentiras, descubriendo que un hombre, una mujer, bisexuales, pueden ser leales a sus parejas amándoles sin mentiras, aunque cueste, aunque haya momentos en que el deseo de otra piel asfixie hasta dejar de sentir.

Os dejo con Marc Anthony y tan hermosa balada.






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MANOS ENTRELAZADAS

Hay momentos en los que la intimidad alcanza un lugar al que el sexo nunca puede llegar. Momentos en los que no hace falta desear el cuerpo ...