martes, 19 de mayo de 2015

Café de repasos


No parece ser primavera. El cielo gris, las gotas de lluvia que pugnan por salir de las preñadas nubes, los dedos del viento que acarician mi nuca. Camino con paso afanoso hacía casa. Apetece rebujarse entre sábanas y un café caliente buscando entre sus pliegues la piel de otro, aunque la cama de al lado este vacía. No es tiempo de playa, calle o pinada, pero si de ser felices alejándose de la multitud con el deseo puesto en un abrazo.


Aquí, tumbado con un asa en la mano y un negro sabor en los labios, repaso lo que ha dado el día. Más bien lo que ha pasado en un chat de internet. De nuevo alguien me pide una foto. De nuevo le digo que no puedo. De nuevo añado que es una promesa hecha a mi mujer. De nuevo les comprendo. De nuevo acepto y pido que me borren. De nuevo el silencio al otro lado. De nuevo alguien que aprecias desde la ausencia de la distancia se pierde en una red de hilos y ondas. De nuevo te dices que es mejor así.

A menudo ignoramos que tenemos el bien supremo al lado. Que lo que parece doler en un principio es lo mejor que nos puede pasar. No hemos de abandonarnos a las penas, a lo que los demás demandan de nosotros, sino a lo que nos ennoblece. Como dice Séneca, “El bien supremo es lo que es honesto. Una sola cosa es el bien: lo que es honesto; los demás bienes son ficticios y adulterinos”.

Ser honesto me hace feliz. Es lo que me mantiene vivo, porque es como soy.




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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente

lunes, 18 de mayo de 2015

Un viaje de silencios y miradas internas


Este año esta siendo para mi viaje un tiempo de silencios y miradas internas. Más de un mes y medio sin poder caminar por aquí. Sin que me lleguen vuestro cielo, relente o vestigio. Sin conocer lo frondoso de nuestros cuerpos. Mucho mutismo. Demasiado para mi. Tanto que más de una vez me he estremecido con vuestros recuerdos. La música de uno, el café de otro, el libro de aquel, o el resultado de este. Era la única manera de no perderme en el viaje de otros. La única manera de viajar con vosotros.



Algunos, creísteis que con 100.000 visitas me di por satisfecho. Que con escribir que no puedo vivir sin el aliento de mi esposa me despedía de los que me acompañáis en el viaje. No soy de salir a hurtadillas. Mi gran defecto es ir siempre de frente. Y alguna vez me han roto el alma por ello.

Como todo, todo tiene una explicación. Este año mi vida está adaptándose a mis verdaderos tiempos. De esta manera me arrebata de viajes y sueños. No me deja casi tiempo para viajar con la maleta repleta de deseos y vuestro paso a mi lado.

No puedo obviar que hay también mucha incertidumbre, el amor de una mujer y las horas que me recuerdan que mi vida no podrá ser como antes. Conturba asumirlo algunas veces, aunque en realidad creo que mi vida es mejor que antes. Es lo que tiene ser un hombre completo, que te sientes en plenitud con tu piel.

Por suerte el viaje continua. Os espero para compartir nuestras pisadas de hombres que viven con fuerza los sentidos del mundo. Gracias por acompañarme.



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MANOS ENTRELAZADAS

Hay momentos en los que la intimidad alcanza un lugar al que el sexo nunca puede llegar. Momentos en los que no hace falta desear el cuerpo ...