martes, 7 de octubre de 2014

Edu Boxer nos alienta




En mis primeras inquietudes bisexuales navegue por internet buscando respuestas a tan inquietantes preguntas. Entre tantas páginas de temática homo o bisex, encontré comentarios, fotografías, desnudos, videos, arte, literatura y mucho más sobre el tema que ocupaba ardientemente mi vida. Así fue como descubrí a un hombre bello, Edu Boxer. Me encandiló con su sonrisa pícara, su mirada profunda, su atractiva barba, su vello corporal y un físico que hacía temblar a los mismos dioses del Parnaso. Desde entonces le sigo siendo fiel, porque es el hombre más hermoso que he visto. 




En sus ojos leo que es una gran persona, un actor que llego al mundo del porno para cautivarnos con su trabajo, descarado unas veces, tierno otras, pero morbosamente sexual en todas sus escenas.

Hace una semana un buen amigo de este blog, Un-ángel, escribió en su blog privado sobre sus ídolos del cine porno gay. Para mi sorpresa este gran actor no estaba en las listas, así que hice un comentario al respecto sobre Edu Boxer. No solo él comentó a mis palabras que se había perdido en todo este tiempo a todo un actorazo, y porque no decirlo de manera llana, a un buenorro, sino que lo habéis comentado también alguno de vosotros.






Así, que extrañado porque desconocieseis su existencia he insertado esta entrada para presentarlo a quien no le conozca con algunas imágenes suyas muy light pero tremendamente hermosas. La cosa no va a quedar aquí, ya que iré subiendo muchas más para que os alentéis con tan preciado ser, sin duda, un pedazo de hombre, y a más a más, de suelo patrio, español de pura cepa.

Pero Edu se retiró del porno, y han tenido que pasar nueve años para que vuelva a rodar junto a Matín Mazza. Más maduro y todavía más atractivo vuelve a encandilarnos con esa mirada profunda y una sonrisa que embriaga.


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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente





viernes, 3 de octubre de 2014

Naturaleza bella bajo la otoñal lluvia


Cabalgar desnudo debe ser un inmenso placer que está reservado solo para unos pocos. Hombre y caballo al natural sin silla de montar ni ropas que impidan sentir la abrazada sensación de la piel con la piel. Es uno de mis sueños, que quien sabe, puede que algún día sea una grata realidad.




Galopar, trotar, atendiendo a cada impresión, emoción o estremecimiento que nos ofrece el roce de dos animales ansiosos de libertad, de disfrutar de la vida al natural.

Respirar jadeantes de placer, llegando a ser uno solo, fusionados entre el cielo y la tierra al ritmo de sus goces. Hasta que en un remanso del bosque el hombre acaricia al caballo con inusitada ternura, uniendo sus almas convencidos de que el amor les envuelve como las gotas de agua que caen sobre sus cuerpos desnudos. Como dos amantes que se abrazan al final de sus momentos de pasión.



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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente





jueves, 2 de octubre de 2014

Trasiego de lluvia y mar



Estos días de nubes y agua me traen melancolía de otoño, soledad y un pretexto para la holgazanería. Hacía falta que lloviese, que la reseca y abierta tierra fuese penetrada por miles de gotas de lluvia en un éxtasis de placer. Es su goce y el nuestro, que sin agua no hay vida.  Pero prefiero el sol acariciando mi piel, nutriéndome de energía.


Ayer, fue un día de esos, de los que no apetece nada, tan solo mirar como el mar se llena de agua entre grises que se unen encerrados en el todo del espacio. Así que después de comer, me marche a la playa por ver el espectáculo natural del que os he hablado.


Busque un lugar entre Pinedo y el Saler en el que hay un montículo que ofrece buenas vistas del mojado mar desde una especie de mirador construido por los hombres. Allí, me dejé llevar por tanta belleza hasta que cerré los ojos ya pesados por la somnolencia.

Me despertó el trasiego de los coches, que llegaban y se marchaban en un incesante ir y venir, sin apenas tiempo para mirar quien se cruzaba. Comprendí al instante que estaba en un sitio de cruising porque los que iban al volante eran todos hombres. Por un momento pensé en irme, pero, ¿por qué? Estaba a gusto, relajado, con el asiento reclinado, vuelta a mirar como el mar rompía su escala de grises en blancas ondas. Aquello no va conmigo, por tanto, con dejar de lado sus ruidosos anhelos de motores encendidos era suficiente. Ninguna causa debía romper mi felicidad.

Durante más de una hora irrumpí en mis secretos mientras la lluvia golpeaba el cristal del coche, dejándome ver entre regueros de agua el mar de mis deseos.



MANOS ENTRELAZADAS

Hay momentos en los que la intimidad alcanza un lugar al que el sexo nunca puede llegar. Momentos en los que no hace falta desear el cuerpo ...