Fantásticas son las misceláneas del amigo Franco en su apasionante blog Vellohomo, no os las perdáis, son todo un reflejo de este arrebatador mundo que nos envuelve. De la última, me sedujo esta fotografía de tres hombres en una sala de baño. Me encanta la composición elegida con la majestuosa bañera de patas, el espejo dorado y los gatos que observan el encuadre con sus ojos de porcelana.
De entrada, uno pensaría que se está gestando un trío, con toda su carga sexual, pero también podían ser tres amigos que comparten casa y momento de baño. Si me detengo en sus ojos, me inclino más por la primera opción.
Es lo que más me atrajo de la fotografía, las miradas de los tres hombres. El fotógrafo quiso que hablase cada uno con sus ojos, enfocados en sus deseos y sensaciones, como si tuviesen un objetivo en concreto.
El de la izquierda acaricia la nalga del que esta de pie, centrando su visual en la piel deseada. El que está de pie se mira en el espejo con agrado, con la mano en el corazón, simbolizando entrega absoluta al placer de ser compartido. En cambio, el de la derecha mira directamente a la cámara, con la cabeza caída, un tanto ausente, como resignado a un encuentro que no pretende, pero al que se rinde por complacencia a su amigo.
Un lenguaje visual que recorre todos los estados del deseo y del miedo. No siempre los tríos son totalmente queridos por los dos miembros de una pareja. Alguno de vosotros me ha contado, que sexualmente le apetece, pero que le da miedo compartir su pareja por las consecuencias negativas que pueda traer. Otros decís que fue sublime, que lo repetiríais sin dudarlo. También los hay que han accedido por amor a su pareja y no lo han disfrutado en plenitud.
Desconozco lo que yo haría. Hay veces que lo pienso y me atrae, pero si pongo reparos a entregarme a un solo hombre, dudo que sea buena idea abandonarse a dos a la vez. Por otro lado, uno debe acercarse liberado a este tipo de encuentros, sin traumas ni miedos, abierto a ser compartido, a gozar sin trabas, y en mi caso, aún persisten muchas dudas y perturbaciones.
¿Habéis tenido vosotros encuentros a tres?