viernes, 27 de noviembre de 2015

Sintiéndome abundante

Este otoño está siendo especial en mi vida. Aunque sea el tiempo en que la tierra se vista de hojas doradas y la escarcha la cubra de blanco, un lento verdear me envuelve, recorriendo mi cuerpo para sacudirlo de tanta somnolencia. Como un despertar a la vida, a mi vida. Me siento abundante.



No es fácil ir perdiendo los miedos, pero se puede si se afrontan sin miedo. No es una redundancia, es así. El miedo nos limita hasta para perderlo. Estos días en los que he estado ausente del blog, he intentado librarme de ellos y he conseguido hacerlo con algunos. Ha sido como brotar a la luz, dejando atrás tinieblas de vastos dominios.

A ello ha influido en estos últimos meses largas, amenas y profundas conversaciones con un buen amigo al que le tengo mucho cariño y que trabaja como coaching y masajista. Un gran profesional, muy recomendable para quien necesite equilibrar su interior o apetezca de un maravilloso masaje sensitivo, contractural o tantra. Está claro que hablo por propia experiencia.

Restaurante Bazaar
A principios de la semana pasada le llame por si tenía libre, no con el animo de trabajar, sino de compartir unos momentos de amistad. Paseamos por el centro de la ciudad sin prisas, mezclándonos con los caminantes de caminos propios y ajenos. Comimos juntos en un restaurante de moda de la Villa y Corte, en el barrio de Chueca. No creo que fuese el paseo o el acogedor sitio, sino tan grata compañía la que me hizo sentir tan a gusto que le abrí mi mundo, y él el suyo. Estuvo también casado y lo dejo todo al poco tiempo por sentirse atrapado en concepciones sociales que no eran las suyas. Era muy joven. Fruto de tan fugaz relación nació un hijo. Con tal decisión, dura pero acertada, encontró su libertad, asentando con el tiempo una maravillosa relación con la que fuera su mujer.

Tal vez por ello le costó al principio entenderme aconsejándome que se lo contase a mi esposa. Que diese el paso de reconocer mi verdadera identidad. O tal vez quiso ponerme al limite para conocer mis verdaderos sentimientos. El más que nadie sabe que no podemos generalizar, pero no estábamos en su gabinete ante un reconfortante te de rooibois. Tenía delante al amigo que quiere lo mejor para ti y no al profesional que ve y analiza desde la distancia y la neutralidad.

En la conversación le conté algunas experiencias de encuentros con hombres que acabaron en nada al dejarme llevar por lo que en realidad sentía. Me escuchó con mucha atención, creo que en ese punto más como profesional que como amigo. Comprendió todo desde mi sinceridad, señalando una pequeña diferencia que en realidad marca toda la diferencia, al decirme que sucedió así porque las viví como un hombre hetero, si las hubiese vivido desde mi lado gay, el final hubiese sido otro muy distinto. En realidad un hombre bisexual no debe porque ser un gay que vive una vida no deseada, ya que puede vivir, actuar o sentir como hetero.

Ahí comprendí muchas de mis actuaciones, de cómo me siento, de cómo soy y quiero ser. Me hizo pensar sobre mis turbulencias, reflexionar desde lo más profundo, comprender que todo lo que me ha pasado tiene una explicación más clara de lo que pudiese parecer.

Hoy he recibido un mail suyo con un enlace a un artículo que habla de los heteroflexibles (http://actualnet.es/espana/item/3289-llegan-los-heteroflexibles-%C2%BFmoda-o-gays-que-no-se-atreven). ¿Curioso? Tal vez, pero aclarador. En el se habla de hombres que no quieren ni pretenden ser gays, pero que sí han compartido alguna vez su intimidad con un hombre. No me gusta que me encasillen, ni hacerlo con los otros, pero es verdad que la definición que acompaña a semejante palabreja parece de lo más acertada.

En realidad no sé como llamar a los sentimientos de un hombre que es feliz amando a su mujer sin obviar en estos momentos que podría haber amado a un hombre. Un hombre que escogió libremente casarse con esa mujer sin pretender esconder una supuesta homosexualidad, pues nunca se había sentido atraído por un hombre. Que solo lo hizo porque la amaba, y amo, con todas mis fuerzas. Esa es mi realidad. Otros tendrán la suya, tan valiosa como la mía. A cada uno nos pertenece la nuestra, querer generalizar es imponer una voluntad a otra. Seamos libres desde la libertad de los demás, y llamémoslos por lo que son, sentimientos. Sin más, sin géneros ni dudas.


Hoy me siento abundante, disfrutando de una vida significativa y plena. No te cierres a vivir la tuya desde la abundancia, es tu elección.

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Las fotografías proceden de Internet, y no se cita al autor por no indicarse en el lugar de origen su autoría y procedencia. En caso de incumplimiento involuntario de algún derecho se retirará inmediatamente

viernes, 13 de noviembre de 2015

Esta noche dormiré abrazado a ti


Esta noche dormiré abrazado a ti, a tu presencia inquieta y exultante. Nos arroparán nuestros brazos, sedientos de piel. Mis ojos se cerraran en el sueño con la sonrisa de tu boca, luego de entrar en ti inundados por el blanco placer.


Dormiremos al fin juntos, anhelantes, excitados, deseosos, sobre el dilatado rostro, aunque separados por la distancia de nuestros destinos.

La grandeza de la existencia es soñar despierto para que los sueños no solo sean sueños, sino realidades de vida.


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jueves, 12 de noviembre de 2015

Con paso firme

Mis pasos parecen andar hacia nada, pero caminan firmes a vivir con responsabilidad. He dejado de sentirme víctima, o tal vez verdugo. Ahora quiero ser feliz. Serlo hoy para acceder a serlo mañana.

Fotografía: ALDAY.RU

Para ello, he tenido que reconciliarme conmigo mismo, aceptándome como soy. Un hombre que siente en su totalidad. ¡Si!, soy bisexual, estoy casado con la mujer que amo y vivo como soy. No pretendo vivir con un hombre, ni buscar sexo desaforado. Prefiero sentir la liquida textura del aceite recorriendo la totalidad de mi piel a través de unas manos amigas. Escojo pasear desnudo el mar que me acoge con cariño, los senderos que se abren en la montaña o la recogida agua de un spa, como placeres que llenan mi vida. Me complace meditar desnudo, practicar yoga desnudo, leer desnudo, dormir desnudo, llenándome de existencia. Elijo conversar compartiendo todas mis inquietudes, fuerzas y ganas con un amigo, porque para mi se eleva a lo sublime. Todo ello me da libertad. La libertad que necesito para ser.

Parece un alegato, pero no es así. Es un sentir, un grito de independencia, quizás de rebeldía ante aquellos que no entienden mi vida. No todos somos iguales. No todos los bisexuales casados somos gays sin matices. El que unos decidan un día dejar a su mujer por un hombre, no quiere decir que el resto deseemos lo mismo. Muchos nos sentimos felices con nuestras mujeres, dejando que una caricia de hombre dibuje también felicidad en nuestras vidas. Y si esa caricia no llega, al menos en mi caso, soy igual de feliz.

Es cierto que nunca se puede decir de esta agua no voy a beber, pero es lo que siento hoy. Después de años tormentosos, estoy encontrando la anhelada paz. En estos momentos pido que nadie la rompa, porque aunque mis pasos puedan parecer que se pierden en la nada, son firmes porque sé mejor que nunca lo que ahora quiero.


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viernes, 30 de octubre de 2015

En el dintel de la mañana



En el dintel de la mañana mis pensamientos vuelan alumbrados por el sol que se cuela por la ventana. Hoy he dormido solo, y he permitido que mis inquietudes volaran en libertad. Deseaba que llegara ese momento para perderme en mi otro yo con su efecto liberador.  El miedo ya no apestaba mi cuerpo. Estremecía durmiendo en sueños y deseos de un polvo fácil pero intenso. Por momentos me llenaban las ganas de tanto apetito oculto, pero al momento desaparecían con la distante presencia de una melena negra que acariciaba mis sienes.

¡Sí! En la noche podía haber dormido a mi lado un cuerpo de hombre, sentir su fuerza, su pasión desmedida, su abrazo que me arropa desbordando mis sentidos. Tenerla lejos me da libertad de movimientos, pero es tanto lo que siento por ella que quedan anudados con fuerza. Tal vez no desee como a veces pienso esos abrazos viriles, sino el delicado y dulce beso de sus amados labios, sus pechos acariciando el vello del mío, su abierto sexo, apetecido, seducido.

Esta mañana, tras una noche llena de pasión ensoñada, he despertado pensando que en unas horas volveré a sentir la calidez des su piel en mi cuerpo.

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MANOS ENTRELAZADAS

Hay momentos en los que la intimidad alcanza un lugar al que el sexo nunca puede llegar. Momentos en los que no hace falta desear el cuerpo ...