Ha transcurrido prácticamente medio año de este difícil 2026 en el que la guerra en Oriente Próximo e Irán, junto a la corrupción y la polarización española, nos aturden a diario. Ello, sumado al trabajo, a los nuevos retos, ilusiones y proyectos que han ido ocupando la mayor parte de mi tiempo, me ha llevado a no escribir prácticamente ningún artículo o entrada en el blog.
Reconozco que durante estos meses he dudado en apearme definitivamente de este viaje. Pensé que quizá había llegado el momento de bajarme en una parada final. Sin embargo, después de reflexionarlo mucho, he decidido seguir viajando desde el silencio.
Si eliminara el blog, desaparecería también de las redes sociales y de los buscadores, y dejaría de estar disponible para personas a las que, como ha ocurrido hasta ahora, pueda servirles de ayuda, orientación o simplemente compañía. Porque cuando uno atraviesa determinadas situaciones relacionadas con la bisexualidad, sentirse acompañado y comprendido tiene un valor enorme.
También he notado otra ausencia, quizá más silenciosa que la mía. Con el paso del tiempo han dejado de llegar muchos de aquellos correos que antes recibía, las preguntas son cada vez menos frecuentes y los comentarios en las entradas se han vuelto escasos o nulos. A veces me pregunto si eso significa que este espacio ya cumplió la función para la que nació.
Durante un tiempo interpreté ese silencio como una señal de que quizá ya no resultaba tan útil como antes. Pero también es posible que muchas de las personas que llegaron aquí buscando respuestas encontraran las suyas y siguieran adelante con sus vidas. Quizá ya no necesitan escribir porque han dejado atrás las dudas que un día las trajeron hasta este rincón.
Sea cual sea la razón, me gusta pensar que este blog pudo acompañar a algunos de esos viajeros durante una parte importante de su recorrido.
Por eso seguirá aquí, aunque no publique. No será por falta de temas, experiencias o motivos sobre los que escribir. Simplemente, mi vida ha alcanzado un estado de equilibrio que durante mucho tiempo perseguí y que hoy ocupa el lugar que antes llenaban muchas de las inquietudes que dieron origen a este proyecto.
La bisexualidad sigue formando parte de mí, como siempre lo ha hecho, pero ya no representa un conflicto ni una búsqueda constante. Quizá ese sea uno de los mejores desenlaces posibles, llegar a un punto en el que uno puede vivir su realidad con naturalidad, sin necesidad de pensar en ella cada día.
Aquella desazón por descubrir, por encontrarse y por experimentar ha dado paso a la aceptación. A comprender que el amor no siempre entiende de etiquetas rígidas y que la libertad nace cuando dejamos de luchar contra lo que somos. Hoy sé que es posible amar, sentir y construir una vida plena sin renunciar a ninguna parte de uno mismo.
Tal vez por eso escribo menos. No porque haya dejado atrás la bisexualidad, sino porque he dejado atrás el conflicto. Y, en cierto modo, esa normalidad que durante años parecía tan lejana es ahora una de las mayores conquistas de mi vida.
No sé cuándo volveré a publicar. Tal vez sea pronto, tal vez tarde un poco más o tal vez no lo haga nunca. Lo que sí sé es que este espacio permanecerá abierto para quien llegue hasta aquí buscando respuestas, experiencias compartidas o simplemente la certeza de que no está solo. Como también estará abierto mi correo electrónico para mantener el contacto. Siempre formareis parte de mi vida, mis emociones, mis sentimientos y de mi corazón.
Gracias a todos los que habéis leído, comentado y acompañado este blog durante estos años. Aunque a veces la ausencia sea larga, hay viajes que merecen seguir.

Amigo German, cuanto debe agradecer a tí, a tu blog, a tu tiempo, a tu apertura, a tus ganas de ayudar a otros. Llegué aesta blog hace unos 4 años, cuando a mis 45 años, explotó mi bisexualalidad como un hermano siames, aparecia desde dentro de mi y mi cabeza no queria o no sabía cómo aceptarlo.
ResponderEliminarAl comienzo era un descubrir, luego un atraverme, luego cargar con culpa, pero al final es un estado pleno de liberación que deja a parecer tu nuevo yo, ese que uno oculta consciente o inconscientemente, pero que una vez qeu lo deja apoarecer ( abrir la puerta ) queda de foirmsa definitiva y te conviertes en un ser que se quiere a si smismo, y en esa nueva dimensión empieza a querer, a amar, a sexualizar, a desear, a dejarse regalonear por manos de hombres, que en mi vida pasada, eran colegas, amigos con los cuales había una barrera cultural a la cual no traspasaba. Hoy he podido conocer hombre de pasada, como también amigos, y por qué no decirlo, enamorarme de hombres ( por ya he experimentado de todo) con los cuales ha quedado huella y con quienes somos perfeto amigos heteros en la calle, o padres de familia y dentro de una ahabitación, la pareja mas apasionada y morbosa del planeta.... Dejo nuevamente este mensaje como cierre de este proceso que German me y nos permitió seguir mientras íbamos descubriendo junto a él este nuevo mundo... Un abrazo a todos y por supuesto a tí, querido German.
Saludos, amigo. Nuevas facetas que se han abierto en mi vida me están llevando a no disponer del tiempo necesario para seguir aportando sentido a este viaje. De ahí este silencio. Tengo el presentimiento de que volveré a escribir en el blog, pero mientras ese momento llega, prefiero poner un punto y aparte, casi un punto final.
EliminarGracias por acompañarme y apoyarme durante todos estos años. Sé que sigues estando, como siempre, y te lo agradezco de corazón. Un abrazo.